Desde La Guajira hasta Nariño, pasando por San Andrés, Chocó, Bolívar, Magdalena y Urabá antioqueño, llegaron hombres y mujeres que han hecho del mar su escuela, su sustento y su forma de vida. Durante dos días compartieron experiencias, desafíos y conocimientos en torno al presente y futuro de la pesca artesanal en Colombia.
El Encuentro Nacional de Pescadores y Pescadoras Artesanales de Mar reunió a representantes de Atlántico, Bolívar, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, La Guajira, Magdalena, Nariño, San Andrés, Sucre, Urabá antioqueño y Valle del Cauca, en una iniciativa del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) orientada a reconocer los saberes que nacen en los territorios y fortalecer a quienes los mantienen vivos.
La Regional Atlántico del SENA fue anfitriona de este espacio, resultado del trabajo articulado entre la Dirección del Sistema Nacional de Formación para el Trabajo, la estrategia CampeSENA y las regionales participantes.
El encuentro comenzó con música, arte y un ritual cargado de simbolismo. Entre cantos, palabras y elementos traídos desde distintos territorios, las delegaciones compartieron sus intenciones y agradecieron al mar por permitirles encontrarse.
Uno de los momentos más significativos fue el diálogo Relatos del agua y vidas que se sostienen con el mar, en el que las voces de los territorios expusieron los desafíos que enfrentan las comunidades costeras, pero también la fortaleza de quienes continúan protegiendo los ecosistemas y transmitiendo conocimientos de generación en generación.
“Nunca habíamos realizado un encuentro de pescadores y pescadoras de las regiones Caribe y Pacífica. Hoy reconozco el maravilloso trabajo del SENA porque es gracias a estrategias como CampeSENA que estos espacios son posibles”, expresó Jacqueline Rojas, directora regional del SENA Atlántico.
Entre las intervenciones se destacó la de Ingrid Sugey Valencia, pescadora de El Estero del Aguacate, en Buenaventura, quien compartió las preocupaciones de su comunidad frente a las transformaciones ambientales que afectan los manglares y los espacios donde históricamente han desarrollado su actividad.
Durante las jornadas también se realizaron mesas de trabajo en las que pescadores y pescadoras analizaron temas relacionados con la formación, la certificación de competencias, la conservación ambiental y el fortalecimiento organizativo de sus comunidades.
Las conversaciones dejaron propuestas para fortalecer la formación integral en todas las etapas de la pesca artesanal: desde la preparación previa a la salida al mar, la navegación y la seguridad durante la faena, hasta la transformación, comercialización y agregación de valor de los productos pesqueros. Asimismo, se destacó la necesidad de consolidar alianzas entre las comunidades y las instituciones para responder a las realidades del sector.
Los participantes también resaltaron la importancia de reconocer y certificar saberes ancestrales relacionados con la navegación tradicional, la interpretación de los vientos, los astros y las mareas, la construcción artesanal de embarcaciones y las prácticas comunitarias de conservación de manglares, arrecifes y ecosistemas costeros.
Además de los espacios de diálogo, el encuentro permitió conocer ambientes de formación del SENA, procesos relacionados con logística y servicios, y disfrutar de muestras artísticas preparadas por aprendices, quienes compartieron bailes y expresiones culturales inspiradas en el Carnaval de Barranquilla.
La jornada de cierre se realizó en Puerto Colombia. Frente al sonido de las olas y la brisa del mar, las delegaciones compartieron las conclusiones construidas colectivamente y los compromisos necesarios para seguir fortaleciendo la pesca artesanal en el país.
“Nosotros debemos generar procesos y hacer seguimiento a este encuentro. Los directores deben comprometerse porque debe seguir fortaleciéndose la ‘universidad del pueblo’”, manifestó Alex Barrios, pescador de San Andrés.
Por su parte, Natalia Grajales Urrego, directora del Sistema Nacional de Formación para el Trabajo del SENA, destacó que “la economía pesquera y la economía campesina son fundamentales para la producción de alimentos y para el desarrollo de los territorios”.
El encuentro también reafirmó el compromiso del Gobierno nacional con las comunidades pesqueras artesanales. Durante los últimos años, pescadores y pescadoras han desempeñado un papel fundamental en la construcción de políticas, programas y espacios de participación orientados al reconocimiento de sus saberes, la protección de sus territorios y el fortalecimiento de sus derechos.
Escuchar sus voces, valorar sus conocimientos y avanzar junto a ellos en la generación de mejores oportunidades para sus comunidades continúa siendo una apuesta esencial para construir un país más justo, en el que quienes cuidan el mar ocupen el lugar que merecen.
Al finalizar el encuentro quedó una certeza compartida: el mar no solo alimenta; también enseña, conecta y guarda la memoria de comunidades enteras. Durante estos dos días, sus guardianes y guardianas encontraron un espacio para escucharse, reconocerse y seguir construyendo juntos nuevas rutas para el futuro de la pesca artesanal en Colombia.