El SENA Caldas, a través del Centro Pecuario y Agroempresarial de La Dorada, avanza en la implementación de la fase II del proyecto de Investigación Acción Participativa (IAP) de Biofábricas de Bioinsumos, una iniciativa que busca acercar soluciones sostenibles a productores rurales del Oriente de Caldas mediante la creación de 12 biofábricas comunitarias.
Actualmente, el proyecto impacta a 194 productores rurales organizados en asociaciones campesinas, cifra que se espera continúe creciendo con la vinculación de nuevos participantes a los procesos asociativos impulsados en el territorio.
“La IAP es un método de investigación social y, en este caso, hace parte de un trabajo desarrollado por el SENA. La fase I vinculó comunidades campesinas de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda, mientras que la fase II amplió su cobertura a departamentos como Boyacá y Chocó", explicó Diana Cristina Ballesteros, líder facilitadora del proyecto.
La primera fase contó con una inversión cercana a los $1.370 millones, destinados a la validación participativa de abonos ancestrales y microalgas para recuperar la capacidad nutritiva de los cultivos. Entre tanto, la segunda fase avanza con recursos por $5.990 millones orientados al fortalecimiento de procesos de innovación social, autogestión económica y cuidado territorial mediante la implementación de biofábricas comunitarias.
A través de estas biofábricas, las asociaciones aprenderán a elaborar abonos orgánicos, microorganismos y extractos vegetales que contribuirán al mejoramiento de la productividad agrícola y a la reducción del uso de fertilizantes químicos.
“Más allá de producir bioinsumos, este proyecto busca que las comunidades campesinas se apropien del conocimiento, trabajen colectivamente y encuentren alternativas sostenibles y rentables para continuar produciendo desde sus territorios", afirmó Carlos Ortiz, dinamizador de Innovación y Competitividad y del proyecto IAP Biofábricas de Bioinsumos.
Como parte del proceso, el proyecto desarrolla cinco líneas biotecnológicas que servirán de base para la implementación de las biofábricas: compost, bioles o abonos líquidos orgánicos, microalgas, microorganismos eficientes e hidrolatos y extractos vegetales.
Con iniciativas como esta, el SENA continúa fortaleciendo las capacidades de las comunidades rurales, promoviendo la innovación, el trabajo asociativo y la recuperación de saberes ancestrales que contribuyen a una agricultura más sostenible, productiva y respetuosa con el territorio.