Con total éxito se llevó a cabo la tercera versión de "El Fogón de las Abuelas", un encuentro de carácter nacional diseñado para rendir un verdadero homenaje a las matronas de la cocina tradicional. Durante el evento, las participantes fueron las protagonistas absolutas de una agenda que integró conversatorios, talleres y conferencias enfocados en la construcción del conocimiento cultural. Al respecto, Fabián Castañeda instructor de la Escuela Gastronómica del SENA, destacó que todo el ejercicio conceptual y práctico nació del saber de estas mujeres.
En este sentido, durante las dos jornadas de actividades, los asistentes participaron en conversatorios matutinos liderados por cocineras de amplia experiencia. En dichos espacios se abordaron temas fundamentales como el valor del arraigo cultural, el uso de alimentos nativos, los fermentos de tradición y el rol de la mujer en la transformación de la identidad culinaria dentro de las plazas de mercado.
Lena Escobar gestora cultural y gastronómica, afirmó: “Son muchos años trabajando para que la cocina de las plazas de mercado sea reconocida y para valorar nuestros productos. Las plazas tienen un papel fundamental que es salvaguardar la cocina tradicional vallecaucana, esa que les gusta tanto a los extranjeros. Aquí en Cali, bailamos salsa y comemos con salsa". De este modo, se evidenció que las plazas siguen siendo los espacios predilectos para conectar la comida popular con el territorio.
Igualmente, el encuentro buscó motivar a las nuevas generaciones a recuperar el uso de productos ancestrales. Un ejemplo de este esfuerzo es Mónica Mena, cocinera de la ruta gastronómica de Cali conocida por su sancocho de pata de res, quien expresó:
“Estoy completamente agradecida con el SENA por estos espacios tan maravillosos donde compartimos el conocimiento heredado de nuestras abuelas. Además, la asesoría que me han dado es muy valiosa para que mi restaurante 'La Sazón de la Negra Moni', haga parte de la ruta gastronómica de Cali; me siento muy orgullosa de respetar y compartir mi legado".
Asimismo, se realizaron talleres participativos enfocados en garantizar el relevo generacional, permitiendo que los jóvenes aprendices conectaran directamente con las enseñanzas de las matronas.
Sobre esta experiencia Isabela Agredo aprendiz del Técnico en Cocina, reflexionó: “La cocina no solamente es coger un cuchillo o una olla, sino poder conectar con los alimentos y con cada plato que servimos. Aquí ratificamos que las abuelas son sorprendentes; nos enseñan a través de un simple plato toda su vida. Literalmente, cada fogón tiene una historia por detrás".
Finalmente, el evento cerró de manera emotiva con la entrega del galardón “Un Reconocimiento a la Tradición". Este acto simbólico se consolidó como un gesto institucional para validar el esfuerzo, la dedicación y la lucha constante de las matronas por abrir nuevos espacios de visibilidad para la cocina ancestral en el país.