El SENA Regional Magdalena, en articulación con la Alta Consejería para la Paz y la Secretaría de Desarrollo Económico y Competitividad de la Alcaldía de Santa Marta, dio inicio a un proceso de formación técnica en construcción de placa huella en la vereda Altos de Masinga, ubicada en el corregimiento de Bonda.
El proceso beneficia a 15 habitantes de la zona, quienes reciben formación certificada por parte del SENA y participan en una práctica aplicada que contempla la construcción de aproximadamente 25 metros lineales de placa huella dentro de su misma comunidad. La formación cuenta con el acompañamiento de instructores especializados y el respaldo institucional de la estrategia CampeSENA.
Esta acción reafirma el compromiso del SENA con el desarrollo rural, la formación pertinente y el cierre de brechas sociales en los territorios, mediante programas que impactan directamente la calidad de vida de las comunidades campesinas.
El subdirector del Centro Acuícola y Agroindustrial de Gaira, Bichara Zableh, destacó la importancia de este trabajo articulado para fortalecer las capacidades locales.
“Desde nuestra Regional creemos en la formación como herramienta de transformación social. Este curso permite que las comunidades adquieran conocimientos técnicos y participen activamente en soluciones que benefician a su propio territorio. La articulación con la Alcaldía de Santa Marta y la Alta Consejería para la Paz fortalece el alcance de estas iniciativas rurales", expresó.
Por su parte, el coordinador Yair Tache resaltó el impacto que este tipo de procesos tiene en las comunidades de la Sierra Nevada y la zona rural del Distrito.
“Con este proceso formativo llevamos oportunidades reales a los territorios. Los participantes no solo reciben conocimientos técnicos certificados por el SENA, también aportan al mejoramiento de la movilidad y al desarrollo de sus comunidades mediante obras construidas por ellos mismos", señaló.
Para el desarrollo del curso, el SENA aporta materiales esenciales como cemento, varillas, tablas y alambre negro, mientras que la administración distrital y la comunidad suman esfuerzos para garantizar el avance de la obra y fortalecer el tejido social en la zona.
Más allá de la construcción de una vía, este proceso abre nuevas oportunidades de formación y fortalece el trabajo colectivo en las zonas rurales de Santa Marta. Cada metro construido representa conocimiento, participación ciudadana y una apuesta conjunta por territorios con mayores oportunidades para sus habitantes.