Desde su nacimiento, Daniela Ramírez Ángel ha enfrentado distintos desafíos. A sus 27 años, esta egresada del SENA Antioquia demuestra que la determinación, el acompañamiento familiar y el acceso a una formación incluyente pueden transformar vidas y abrir caminos hacia la independencia y el emprendimiento.
Daniela nació con hidrocefalia y con limitaciones visuales y auditivas. Sin embargo, ninguna de estas condiciones se convirtió en un obstáculo para alcanzar sus metas. Primero logró culminar sus estudios escolares y, posteriormente, obtuvo su certificación como técnica en Asesoría Comercial del Centro de Comercio del SENA Regional Antioquia.
Hoy, junto a su familia, lidera “D´angelical", un emprendimiento construido con esfuerzo, disciplina y amor, en el que aplica diariamente los conocimientos adquiridos durante su proceso de formación.
“Lo que más me gustó en el SENA fue compartir con mis amigos, y algo que nos enseñó el profesor es que, a pesar de las discapacidades, todos somos iguales. Yo veía a mi mamá trabajar y siempre le decía que quería ayudar, hacer algo. Hoy estudio en la universidad y al mismo tiempo manejo el emprendimiento, y eso me hace muy feliz", manifestó Daniela.
Para su madre, Sandra Ángel Torres, encontrar en el SENA una oportunidad de formación para Daniela marcó un antes y un después en sus vidas. Aunque su proceso educativo tomó más tiempo debido a sus condiciones, nunca dejaron de creer en sus capacidades.
“Gracias a Dios, por una casualidad, conocimos este programa del SENA dirigido a personas con discapacidad. Fue una experiencia maravillosa, llena de aprendizajes. Daniela se fortaleció, adquirió competencias y finalmente logró graduarse", expresó Sandra.
En medio de este proceso, el acompañamiento de los instructores también fue fundamental para fortalecer la confianza y las habilidades de Daniela en el mundo laboral y empresarial.
“El SENA trabaja todos los días para que la formación llegue a cada colombiano, sin importar sus condiciones físicas, sociales o económicas. Creemos en una educación incluyente, sin barreras, que permita transformar vidas, generar oportunidades y demostrar que el talento está presente en todas las personas", aseguró Raúl Emilio Olarte, director regional (e) del SENA Antioquia.
Jaime Alberto Pérez Posada, instructor del programa de Asesoría Comercial, recuerda a Daniela como una aprendiz perseverante y apasionada por el emprendimiento. Además, destaca que el trabajo articulado entre la familia, la institución y el SENA fue clave para hacer realidad su proyecto de vida.
“Con Daniela, las competencias técnicas aprendidas permitieron fortalecer el proyecto empresarial que hoy lidera. Esto demuestra que cuando la familia, la institución educativa y los instructores trabajan juntos, se generan oportunidades reales para que las personas con discapacidad hagan parte activa del mundo productivo", afirmó el instructor, conocido en la Regional como “Pepo".
Actualmente, Daniela combina sus estudios universitarios con la atención de su emprendimiento, donde continúa creciendo personal y profesionalmente mientras pone en práctica cada aprendizaje adquirido durante su formación.
Su historia refleja cómo la educación, la inclusión y el acompañamiento adecuado pueden convertirse en herramientas poderosas para construir proyectos de vida sin límites.