En el corregimiento de La Laguna, vereda Alto San Pedro, en Pasto, una vía que durante años representó dificultades, barro, accidentes y pérdidas económicas hoy comienza a transformarse en un símbolo de progreso, unión y dignidad campesina.
Gracias al programa CampeSENA del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y al trabajo articulado con la comunidad, se construyen 130 metros de placa huella que no solo mejoran la movilidad, sino que también impactan de manera directa la calidad de vida de decenas de familias rurales.
“La comunidad hizo una solicitud a la coordinación de Agroindustria del Centro Lope y, tras evaluar la necesidad, se priorizó este sector porque era una vía fundamental para la salida de productos agrícolas como leche y papa. Antes era un barrial, los carros no podían ingresar y los costos de transporte eran muy altos”, explicó la instructora Grace Narváez.
Durante años, los campesinos enfrentaron serias dificultades para movilizar sus productos: vehículos que se quedaban atascados, pérdidas de cosechas y altos costos para mantener la vía transitable. Así lo relata Emma Alicia Jojoa Botina, habitante de la vereda Alto San Pedro.
“Los transportadores no querían subir. A veces tocaba empujar los carros o pagar caballos, incluso se perdían las cosechas. Hoy estamos muy agradecidos, porque este proyecto nos ha unido y nos ha dado una solución real”, afirmó.
Las obras de placa huella, integradas a procesos de formación, no son únicamente el resultado del apoyo del SENA, sino también del compromiso activo de la comunidad. Los habitantes se organizaron, visitaron casa a casa y aportaron recursos y mano de obra para sacar adelante el proyecto.
“Esto no fue regalado. Todos dimos un granito de arena. Nos organizamos, trabajamos juntos y eso ha sido lo más valioso: la unión de la comunidad”, añadió doña Emma.
Desde el liderazgo comunitario, el presidente de la Junta de Acción Comunal, Segundo Calimo Jojoa Botina, destacó el impacto de la iniciativa: “Esta obra mejora la movilidad, fortalece la economía campesina y conecta nuestras veredas. Es una huella que dejamos para las futuras generaciones”.
Esta apuesta no solo fortalece las competencias técnicas en el territorio, sino que también dinamiza procesos comunitarios. El SENA respalda estas iniciativas con el 95% de los materiales de formación —cemento, hierro, triturado, arena, subbase y elementos de protección—, en una inversión cercana a los mil millones de pesos que beneficiará a 15 veredas de municipios como Pasto, Sandoná, El Tambo, Consacá y Génova. Con ello, se consolida una estrategia que integra formación, infraestructura y transformación social.