El Centro de Logística y Promoción Ecoturística del Magdalena culminó con gran éxito la primera formación complementaria en Habilidades Comunicativas en Lengua de Señas 2026, una estrategia que aportó al fortalecimiento de la inclusión, la comunicación efectiva y el aprendizaje significativo dentro de la comunidad educativa.
Este proceso formativo contó con el acompañamiento del instructor Fabián Campo Marmolejo en los componentes metodológicos y pedagógicos y estuvo liderado por el instructor Carlos Niño, quien se consolida como el primer instructor sordo vinculado desde la subdirección. Este hecho marca un precedente importante como la primera contratación con enfoque de inclusión en este tipo de formación durante el año.
“Este espacio representa mucho más que un curso; abre caminos reales hacia una educación donde todos tienen voz. La participación de un instructor sordo no solo aporta desde lo técnico, sino que transforma la manera en que entendemos la inclusión dentro del aula”, afirmó Fabián Campo al resaltar el impacto de estas estrategias en el proceso con la comunidad SENA.
La formación también contó con el respaldo de las intérpretes Madeleibis Mendivil y Paola Inés Ramírez, quienes garantizaron condiciones de accesibilidad y comprensión para todos los participantes, lo que permitió un desarrollo integral de las actividades académicas.
Por su parte, el instructor Carlos Niño destacó el valor de este logro dentro del SENA: “Ser parte de este proceso como instructor es un paso importante para visibilizar las capacidades de la comunidad sorda. Este tipo de espacios demuestra que la inclusión no es un discurso, sino una realidad que se construye con acciones concretas y compromiso institucional”.
Los resultados de este proceso no se miden en certificados obtenidos, sino en las huellas que deja: miradas que ahora se entienden, manos que encontraron un lenguaje común y una comunidad que aprende a escucharse de nuevas formas. Lo que comenzó como una formación hoy se convierte en un punto de partida, donde cada participante lleva consigo la certeza de que la inclusión no es un ideal lejano, sino una experiencia viva que transforma realidades y acerca a las personas desde lo más esencial: la comunicación.