En una pasarela construida como cierre de proceso formativo, 17 aprendices del técnico en peluquería del Centro de Formación de Talento Humano en Salud presentaron el resultado de nueve meses de aprendizaje, a través de propuestas que integraron técnica, práctica y significado.
La actividad hizo parte del proyecto formativo del Técnico en Peluquería, en el que los aprendices consolidaron competencias como corte, color, modificación de textura y peinados. La jornada se estructuró en tres momentos: una pasarela de despedida, una centrada en resiliencia y una final donde se evidenció el proceso de la etapa lectiva.
“Lo que buscamos con la pasarela es mostrar todo lo que aprendieron durante los nueve meses en cada una de las competencias técnicas y transversales. Es un entregable donde se recoge ese proceso y se presenta a empresarios y a la comunidad", explicó el instructor Jairo Barragán Hernández.
El evento también permitió visibilizar historias personales que convergen en la formación. Una de ellas es la de María Cristina Guzmán, aprendiz de 60 años, quien decidió iniciar este proceso como parte de un nuevo proyecto de vida. “La peluquería me da una connotación universal. Pienso viajar fuera del país y una manera de emplearme sería a través de lo que hacen mis manos", señaló.
En su caso, la formación actual se conecta con una experiencia previa en la Entidad. “Si no hubiera sido por la formación que recibí hace 40 años, mi historia sería otra. Hoy es una historia que vale la pena contar", agregó, al referirse al impacto que ha tenido el aprendizaje en su trayectoria laboral.
De la técnica a la expresión
Durante la pasarela, cada aprendiz presentó un diseño con un significado propio. Las propuestas incluyeron estructuras elaboradas con trenzas, composiciones inspiradas en elementos naturales y narrativas construidas desde experiencias personales, evidenciando la relación entre el conocimiento técnico y la capacidad de expresión en el campo de la peluquería.
Las trenzas, presentes en varios de los diseños, también remiten a una historia que trasciende generaciones. Su uso, documentado desde hace más de 5.000 años, ha sido una forma de identidad, comunicación y resistencia en distintas culturas, especialmente en comunidades afrodescendientes en Colombia.
La pasarela permitió evidenciar el alcance de la formación técnica, no solo como un proceso académico, sino como una oportunidad de inserción laboral. A través de este tipo de espacios, se busca que el sector productivo conozca las capacidades de los aprendices y se generen oportunidades de vinculación mediante contratos de aprendizaje o escenarios formativos.