Con el objetivo de fortalecer la cadena productiva del viche y dignificar los conocimientos ancestrales del Pacífico, el SENA Regional Valle dio inicio formal a las actividades en territorio del proyecto Tonga Vichera.
Un equipo interdisciplinario de profesionales del SENA se desplazó al corregimiento de Triana, en el distrito de Buenaventura, para realizar la primera “Clínica de Trabajo de Campo", un espacio de co-creación técnica y social con los productores locales.
Este esfuerzo institucional busca no solo documentar los procesos, sino aplicar la Investigación-Acción-Participativa (IAP) para generar soluciones tecnológicas que respeten la tradición.
Con la contratación de 35 maestros y maestras vicheras y una inversión aproximada de cinco mil millones de pesos, el SENA busca brindarle a esta comunidad, herramientas que mitiguen los riesgos de salud asociados, como la exposición al humo de leña y la inhalación de gases por fugas de alcohol en los equipos actuales.
La mayoría del equipo que hace parte de Tonga Vichera es territorio vivo, integrado por la misma comunidad. Una apuesta que se consolida a través de duplas investigadoras, donde el rigor técnico y la sabiduría ancestral de los maestros y maestras vicheras dialogan de igual a igual.
Al ser un proyecto diseñado e implementado bajo una metodología participativa, no estamos solo ante una intervención técnica, sino ante un ejercicio de autonomía que asegura que el futuro del viche permanezca, con dignidad, en las manos de quienes lo crearon.
Productores vicheros y equipo técnico del SENA trabajan de manera conjunta en el proyecto Tonga Vichera.