Son muchos los aprendices que llegan a la Entidad con sueños, esperanza y motivaciones que marcan su camino. Ese es el caso de Francisco Javier Tombé Yalanda, integrante del Resguardo Indígena de Guambía, en Silvia (Cauca), quien se certificó como Tecnólogo en Gestión de Empresas Agropecuarias.
Su principal motor es su hija de cuatro años, a quien busca brindar mayores oportunidades y motivar, a través de su ejemplo, a creer en el aprendizaje como una herramienta para alcanzar sus metas. “Ella es la fuerza de mi vida, cada esfuerzo que hago es dedicado a ella", expresó.
Proveniente de una familia dedicada a las actividades pecuarias, agrícolas y ganaderas, decidió continuar ese camino, fortaleciendo los conocimientos que ha construido desde su territorio. Es uno de los primeros en su familia en acceder a este proceso, motivado también por otros integrantes de su comunidad que han visto en este camino una oportunidad para crecer.
“Estoy orgulloso de ser parte de esta familia SENA. Aprender la parte técnica y profesional de lo que siempre he hecho en mi territorio me permite seguir adelante con mis propósitos", afirmó.
Además de su proceso formativo, Francisco se desempeña como dinamizador en su comunidad Misak, liderando actividades con madres y niños para fortalecer la cultura, preservar sus tradiciones y aportar a la pervivencia de su pueblo.
Desde su rol, ha podido aplicar conocimientos adquiridos en áreas como la tecnificación ganadera, el fortalecimiento de unidades productivas y el desarrollo agrícola. “Invito a las comunidades indígenas, en especial a nuestros jóvenes, a ser parte de este proceso, porque los conocimientos técnicos nos permiten ser más eficientes y mejorar nuestros entornos", señaló.
Historias como esta, reflejan cómo la formación se convierte en un puente entre el saber ancestral y las herramientas técnicas, aportando al desarrollo de las comunidades y a la construcción de nuevas oportunidades para las futuras generaciones.