El SENA ha llegado de manera decidida al campo, impactando positivamente a las comunidades rurales a través de diferentes formaciones, entre las cuales se encuentra la construcción o mantenimiento de placa huella, generando impacto positivo tanto en la infraestructura vial como en el tejido social de los territorios.
Durante 2025, el SENA logró impactar a 3.727 campesinos en los doce municipios del Quindío. La participación fue especialmente significativa en Pijao, Armenia, Córdoba y Calarcá, siendo este último el municipio con mayor número de aprendices, alcanzando un total de 1.051 participantes.
Las formaciones desarrolladas en las veredas se enfocaron en distintos niveles del proceso constructivo del pavimento en placa huella y su mantenimiento, logrando la ejecución de 560 metros construidos. Además, este conocimiento permite que los propios campesinos ejecuten obras que facilitan el transporte y la comercialización de sus productos, fortaleciendo así la economía rural.
Para Digna Loaiza, líder comunal del corregimiento de La Virginia en Calarcá y aprendiz, el proceso ha sido transformador: “Esta formación fue una bendición para nuestra comunidad, porque aprendimos haciendo. No fue solo teoría, fue poner las manos en la obra, adquirir conocimientos reales y descubrir que sí somos capaces de transformar nuestro entorno con lo que aprendemos”.
Más allá del aprendizaje técnico, estas formaciones han fortalecido la unión comunitaria. En veredas, corregimientos y centros poblados se han retomado prácticas tradicionales como los convites, promoviendo el trabajo colectivo y la asociatividad entre vecinos.
“La placa huella no solo mejoró nuestra vía, también nos unió como comunidad. Vecinos que casi no se conocían hoy trabajan juntos por el mismo propósito. Esta experiencia nos dejó una vía en mejores condiciones, pero, sobre todo, familias más integradas y un barrio más fuerte”, manifestó Digna Loaiza, aprendiz.
Para el 2026, la Regional Quindío proyecta fortalecer la formación en construcción de placa huella a partir de un proceso previo de planeación, lo que permitirá una ejecución más pertinente en los territorios. Se proyecta que en el Departamento estas formaciones inicien a mediados del mes de abril.
El proceso cuenta con un equipo de instructores con formación en ingeniería y profesiones auxiliares, quienes planifican la llegada a los diferentes sectores y orientan el desarrollo constructivo. Para este año, la meta es formar a 855 aprendices en placa huella nivel 6, un programa especial en el que se lleva a la práctica la formación teórica mediante la ejecución de obras en las vías rurales.