A sus 25 años, Miguel Ángel Ramírez Martínez decidió volver a creer. Después de cursar diez semestres de Ingeniería de Alimentos y no alcanzar su título profesional por falta de recursos, sintió todo perdido. Ahí fue cuando el SENA se convirtió en su oportunidad para salir adelante.
Motivado por sus propios compañeros, quienes lo animaron a presentarse y a retomar la meta que compartía con sus padres de obtener una certificación, Miguel se inscribió y fue admitido en el programa de Análisis y Desarrollo de Software del Centro de Comercio y Servicios en Bolívar.
“En el SENA encontré una oportunidad real, ideal para cualquier aprendiz o persona que quiera superarse y luchar por sus metas. Estoy agradecido con Dios y con el SENA por el contrato directo que hoy tengo con la Entidad. Aquí comenzó todo para mí; cuando miro años atrás y recuerdo el esfuerzo, la lucha interna y el apoyo que recibí, entiendo que cada paso ha valido la pena”, aseguró el hoy egresado.
Oriundo de Galeras, Sucre, llegó a Cartagena para vivir en casa de un familiar. El 2 de octubre de 2023 comenzó su formación sin recursos económicos, pero con la determinación intacta. El respaldo de sus hermanos y de una tía, que se aseguró de que asistiera a clases siempre bien alimentado, lo cual él señala como fundamental para sostener su proceso.
Las dificultades económicas casi lo obligan a desistir. El traslado diario desde la zona industrial de Cartagena hasta el centro de formación ubicado en el Centro Multisectorial de Ternera, en la vía a Turbaco, representaba un reto constante por la distancia y el desafío de llegar a tiempo. Lo que hoy le recuerda es que cuando un propósito se mantiene firme, siempre existe un camino.
Para este momento, conoce y se vincula a las actividades artísticas del grupo de teatro, encontrando también apoyo y orientación para acceder a los beneficios ofrecidos a través de Bienestar al Aprendiz, obtiene un subsidio de apoyo a sostenimiento, recursos con los cuales pudo trasladarse con mayor facilidad, lo que le permitió destacarse académicamente.
Su etapa práctica la realizó en la oficina de contratación de su centro formativo, donde durante seis meses demostró compromiso, disciplina y talento. Gracias a su desempeño, fue vinculado mediante prestación de servicios. Hoy, Miguel Ángel no solo es un destacado egresado sino también un nuevo compañero ejemplo de constancia y superación.
Juan Carlos Romero Bohórquez, supervisor, destaca que Miguel tuvo una excelente adaptación a la oficina, a las actividades y a los procesos. “Vimos en él una persona perseverante y decidimos integrarlo al equipo. Gracias a sus cualidades y conocimientos, ha aportado significativamente al cumplimiento de los resultados de la organización”, afirmó.
