La formación para el trabajo del SENA continúa impulsando la vida de miles de jóvenes en el país que buscan mejorar sus oportunidades a través de educación gratuita y de calidad.
En el Cauca, un departamento marcado por diferentes desafíos sociales y económicos muchos ven en la formación técnica una posibilidad de desarrollo para sus familias, lo que los impulsa a dejar sus municipios de origen y trasladarse a su capital. Asumen el reto de ser foráneos, con el corazón en casa y la mente enfocada en regresar con nuevas oportunidades que transformen su entorno. Ese es el caso de Angie Liseth Angola y Jesús Aragón, aprendices que actualmente residen en Popayán y están próximos a recibir su certificación.
Ellos están realizando la etapa práctica en la unidad productiva Kaffa del Centro de Comercio y Servicios, donde se destacan por su sentido de pertenencia, calidez humana y vocación de servicio.
Angie Liseth, oriunda de Guachené, norte del Cauca, tiene 20 años y se forma como Técnica en Cocina. Llegó a Popayán en busca de mejores oportunidades académicas; mientras su madre continúa en su lugar de origen, ella y su padre asumieron el reto de empezar una nueva etapa en la Ciudad Blanca, donde culminó su bachillerato y un técnico en asistencia administrativa.
“El SENA es una entidad que ayuda mucho a los colombianos, para poder formarnos con recursos que tal vez no tenemos; me gusta porque tú sabes que aquí vas a la fija", afirmó Angie. Y aunque su mayor sueño es estudiar Bellas Artes, encontró en la cocina un espacio creativo para expresarse y proyectarse profesionalmente. “El técnico es muy dinámico, me gusta bastante porque he aprendido muchas cosas de cocina y eso me ayudó incluso en mi casa y mi trabajo, lo podría volver profesional y tener un restaurante más adelante", agregó.
Por su parte, Jesús Aragón, aprendiz del Técnico en Servicios de Barismo, proviene del Putumayo; llegó a Popayán por las posibilidades de subsistir como foráneo en la ciudad y por el amplio mercado en el ámbito del café.
Su pasión por la cocina y las preparaciones, y especialmente su gusto por las bebidas, lo encaminaron en este proceso formativo. Se presentó primero al Técnico en Cocina y aunque no pasó, no desistió y su oportunidad la encontró en el área de Barismo.
“Me gusta el reconocimiento que tienen los baristas que salen del SENA a nivel nacional y gracias al profesor hemos refinado un poco más nuestro gusto y el olfato, cosas que sensitivamente nos ayudan en este ámbito", aseguró Jesús.
Adicionalmente, expresa que en el centro de formación tiene la sensación de no estar en un lugar extraño, que se siente acogido y que en general todos se ven de igual a igual y deja, además, un mensaje a los jóvenes: “Busquen algo que les guste, algo que vaya a ser de beneficio para su vida y aprovechen que el SENA es gratis".
Historias como estas reflejan cómo la formación transforma vidas y continúa siendo motor de desarrollo social y económico en los territorios. Las puertas del SENA siguen abiertas para quienes desean formarse, crecer y construir un mejor futuro para Colombia.