¿Qué tienen en común un gimnasio para gatos, la leña ecológica y una tienda de bolsos para damas? A primera vista el hecho de que son unidades productivas apoyadas por el SENA, pero las tres tienen, además, una esencia común: la resiliencia de quienes están al frente de ellas.
Los sueños y las esperanzas de estas personas, víctimas de la violencia, han renacido a partir de estos emprendimientos que conjugan sus talentos y las oportunidades que brinda la Entidad, con acciones como la Feria Sembradores de Paz del SENA que recientemente se celebró en el país.
En Cali, el SENA Regional Valle llevó a cabo este evento con la participación de mujeres, integrantes de las comunidades negras, indígenas y personas, en general, afectadas por la violencia.
Una de las unidades productivas que llamó la atención en esta ciudad fue Terrarum Ecológico, iniciativa amigable con el ambiente que impulsan seis mujeres y que ofertó combustible sólido (briquetas), leña ecológica de residuos vegetales (biomasa) que no precisa del corte de árboles.
“Esta leña no contamina, como hace la tradicional. Está hecha de materiales como bagazo de caña, cascarilla de coco y aserrín, que se compactan y al arder no producen mucho humo, liberan más calor y duran más tiempo”, explicó Ana Mercedes Bejarano, representante de Terrarum.
Los beneficios de su producto y la resiliencia de las mujeres que le dan vida a este proyecto fueron reconocidos por el Fondo Mujer de la Vicepresidencia de la República y Procolombia, que las invitaron a ser parte del segundo ciclo del programa ‘Ella Exporta a África’, lo que les permitirá visitar Sudáfrica en el 2026, para promocionar y posicionar su emprendimiento.
Otra víctima del conflicto en Colombia que participó en Sembradores de Paz fue Sebastián Aristizábal, cuya familia fue desplazada hace 22 años del departamento de Caldas; en Cali sus sueños renacieron con la ayuda del SENA y se expresaron en Fabricat; su emprendimiento completa cinco años y genera 13 empleos: “Lo que hacemos son gimnasios para gatos, elementos que se ubican en sitios estratégicos de un hogar para que ellos estén bien y se sientan en su propio paraíso. Así evitamos que dañen muebles o que estén en lugares donde no deberían estar”, afirmó.
Irlandi Riascos, una mujer que tuvo que huir de la violencia en su tierra natal, El Charco (Nariño) y se asentó en Cali, ha recibido cursos de formación y apoyos que se traducen en la conformación de su unidad productiva de bolsos de vinilo, Landy Store. “Soy muy creativa, me gusta emprender y ayudarle a las personas. Estoy feliz y agradecida con el SENA por la ayuda para el fortalecimiento de mi empresa y por ese curso de marketing digital que he aprovechado mucho para dar a conocer mi marca y mejorar mis ventas”, expresó.
Por su parte, el director del SENA Regional Valle, Fernando José Muriel Andrade, señaló: “De esta forma desde la región estamos contribuyendo de manera integral a la reparación de las víctimas, a quienes atendemos desde nuestros diez centros de formación, mediante el Modelo de Atención Integral que nos permite llegar a los territorios y ser más pertinentes con la formación para el trabajo, el emprendimiento, la empleabilidad, la certificación de competencias laborales y otros apoyos institucionales dirigidos a esta población”.
En el orden nacional la Feria se hizo en 32 ciudades, con 600 unidades productivas. En Cali hubo artesanías, bebidas ancestrales, productos de belleza y de peluquería, gastronomía y ropa. En el actual Gobierno, el Fondo Emprender del SENA ha apoyado con más de $22.000 millones a 250 unidades productivas de víctimas del conflicto armado, generando 1.000 empleos directos.