Cultivar todo tipo de verduras y hortalizas, bajo un enfoque sostenible con el medio ambiente, es el propósito que se trazó el grupo de aprendices del tecnólogo en Producción Agropecuaria Ecológica de La Plata (Huila), quienes desde su granja de prácticas trabajan para demostrar que la agricultura limpia y responsable es posible.
Estos jóvenes, a través de diferentes técnicas alejadas del uso de agroquímicos, implementaron una huerta ecológica que hoy da frutos sanos y evidenciando que la formación impartida por el SENA contribuye a fortalecer prácticas agrícolas sostenibles en el territorio huilense.
Maira Alejandra Ramírez Cuenca, instructora del Centro de Desarrollo Agroempresarial y Turístico del Huila y quien lidera la iniciativa destacó que los aprendices en su proceso formativo han implementado una huerta ecológica, que integra principios de agroecología y manejo orgánico de cultivos, iniciativa que ya ha dado sus primeros frutos.
“Hemos trabajado con los aprendices en la implementación de una huerta ecológica con el fin de poner en práctica todos los conocimientos adquiridos con la teoría. La idea es trabajarla de manera ecológica y orgánica, utilizando especies como cilantro, pimentón, remolacha, cebolla, acelga y tomate, para que ellos puedan multiplicar estos conocimientos”, explicó la instructora Maira Alejandra.
Hasta el momento, en esta huerta ecológica crecen remolachas, zanahorias, pimentones, cebollas, acelgas y aromáticas, cilantro, todo sembrado bajo métodos orgánicos. Cada planta es el resultado de un proceso de aprendizaje práctico, donde los aprendices ponen en marcha estrategias como el compostaje, el uso de biopreparados naturales y el aprovechamiento de microorganismos eficientes para el control de plagas.
De igual forma, en este proceso los aprendices han aprendido técnicas para elaborar sus propios biofertilizantes y sustratos, transformando desechos en compostaje y creando soluciones naturales para el control de plagas, a fin de desestimular el uso de agroquímicos.
“Durante este proceso formativo se han utilizado diferentes biopreparados elaborados por los mismos aprendices, como el ‘ajidol’, que se prepara con ajo, ají, sábila y jabón de coco. Además, se aplican microorganismos eficientes y trampas cromáticas, e incluso, se rescata el uso de plantas medicinales que, por su olor, ayudan a repeler plagas. Todo esto, para incentivar prácticas responsables con el medio ambiente en la agricultura”, destacó la instructora líder del proyecto.
A través de este tipo de prácticas, el SENA reafirma su compromiso con la formación integral para la sostenibilidad del campo, brindando a los aprendices las herramientas necesarias para liderar procesos productivos más responsables, innovadores y respetuosos con el entorno natural.