En el Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA Regional Caldas, con sede en La Dorada, se llevó a cabo la presentación de los avances del proyecto de Investigación Acción Participativa (IAP), el cual está orientado a la recuperación de la capacidad nutritiva de los cultivos mediante la articulación de saberes campesinos y biotecnología, en un proceso de investigación colectiva con comunidades rurales de Caldas, Quindío, Risaralda y Antioquia.
“El objetivo general de la investigación es validar con las comunidades campesinas dos sistemas de producción de abonos: uno convencional, propio de ellos como el compostaje, y otro académico, basado en microalgas”, explicó Óscar Andrés Maldonado Mora, director del SENA Regional Caldas.
Por su parte, Alejandra Patiño, investigadora líder del proyecto en Caldas puntualizó que los objetivos específicos son validar las técnicas de fertilización orgánicas locales a través del diálogo de saberes sobre la producción de compost ancestral, orientar protocolos técnicos para el cultivo, manejo y aplicación de microalgas como biofertilizantes, adaptados a las necesidades y realidades de las comunidades campesinas y evaluar junto a los campesinos cómo el compostaje y las microalgas mejoran los cultivos de ciclo corto.
“En este informe evidenciamos el trabajo comunitario que hemos llevado a cabo en la formulación y elaboración de pilas de compostaje y la captación de microorganismos de montaña para la formulación de bioinsumos ancestrales”, acotó la investigadora.
Tanto el director regional, como la investigadora líder del proyecto en Caldas, coincidieron en destacar la importancia de la participación de comunidades campesinas de Samaná y Belalcázar en el proyecto, municipios donde se adelantan las investigaciones.
“Buscamos generar un impacto en las comunidades, una revalorización de los saberes ancestrales y una comunicación continua con las comunidades para hacer fortalecimiento de la cadena de valor y la cadena de producto”, agregó Maldonado.
Un ejemplo de esto fue la contratación de dos técnicos expertos campesinos, según explicó Alejandra Patiño, para que ellos tengan una constante comunicación, una apropiación social del conocimiento y una vinculación en las comunidades para que se pueda compartir no solo el conocimiento ancestral, sino que exista la convergencia entre el saber académico y el saber de las comunidades.
Impacto de sostenibilidad social, económica y ambiental; fabricación y puesta en marcha de un fotobiorreactor para la formulación de bioinsumos fortificados con microalgas; y la puesta en marcha de buenas prácticas con el conocimiento adquirido en los territorios, son los principales beneficios que dejará dicha investigación.