Desde la estrategia CampeSENA se adelanta acciones para empoderar a las comunidades negras del Pacífico colombiano, brindándoles nuevas opciones de desarrollo económico y social al tiempo que se fortalece el tejido social y se preservan prácticas y productos ancestrales.
El proceso académico y cultural se centra en el rescate de comidas y bebidas tradicionales y tuvo una especial expresión en la versión XXIX del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que se llevó a cabo en Cali.
“Somos parte de la Asociación de embajadores vicheros, Asemvip, una juntanza que fue posible gracias al apoyo del SENA. 23 unidades productivas del Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño integran este movimiento, surgido tras una serie de capacitaciones de esta entidad”, explica Ruddy Ocoró Montaño, oriunda de la Vereda caucana San Bernardo de Saija, en Timbiquí.
“En mi familia hay seis generaciones de vicheras, pero con el SENA la cosa se puso sabrosa, porque nos enseñaron a aprovechar, por ejemplo el bagazo de la caña para hacer abonos orgánicos. También aprendimos a sistematizar el conocimiento empírico, para no hacer todo al ojímetro, y aprendimos a hacer cócteles, cerveza y vino, entre otras muchas cosas”, añade.
El proceso de formación y apoyo a esta población comenzó hace tres años, impulsado por el Centro de Biotecnología Industrial, CBI-Palmira de la Regional Valle.
Según la joven mujer,
“después de muchas horas de formación e intercambio de saberes, dijimos, qué podemos hacer con tanto conocimiento. Entonces el SENA nos apoyó para crear Asemvip, organización que lleva un año de constituida y ya es protagonista y referente de procesos como el elevar el viche a la condición de patrimonio inmaterial cultural de la Nación”.
El viche (o biche) es una bebida ancestral preparada por las comunidades negras mediante la destilación de caña sembrada de manera artesanal. De allí se derivan bebidas como el Arrechón, el Curao, o el Pipilongo, preparadas en cada territorio según fórmulas propias y cuyos sabores o aromas específicos difieren de acuerdo con las distintas variedades de caña de cada región.
Para Eloiza Solís Caicedo, natural de Guapi, en el Cauca, “algo muy importante es que ahora con Asemvip tenemos más reconocimiento y en la cadena de producción del viche participan las familias de los territorios, quienes nos proporcionan la materia prima para hacer las bebidas”.
Por su parte, la Subdirectora del CBI, Fanny Marcela García, resalta que
“desde el Centro también realizamos acciones similares en los territorios con comunidades que tienen otro tipo de vocaciones, con el propósito de transferirles conocimientos técnicos, rescatar sus prácticas culturales, empoderarlas y fortalecer el tejido social mientras mejoran sus condiciones de vida”.
El apoyo del SENA a los vicheros incluye además su vinculación a espacios donde pueden tener reconocimiento y generar más ventas de sus productos.
Una de las instructoras del CBI líderes de esta acción es María Gladys Ruiz, quien sostiene que
“trabajar con estas comunidades es muy reconfortante, ya que gracias a su empuje, compromiso y talentos llevaron a otro nivel una acción enfocada inicialmente hacia la formación técnica”.
La versión XXIX del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, en la cual participaron asociados de Asemvip, se realizó del 14 al 18 de este mes.