Con banderas, pancartas, firmeza y convicción, aprendices del SENA se movilizaron hoy en múltiples ciudades del país para exigir un contrato de aprendizaje que reconozca su aporte real al mundo laboral y garantice condiciones dignas durante su etapa productiva.
En ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Villavicencio, los jóvenes salieron a las calles de forma pacífica, sumando sus voces para visibilizar la necesidad de fortalecer el vínculo entre formación técnica y derechos laborales básicos como la seguridad social.
Los aprendices aseguran que su trabajo en las empresas va más allá de una práctica: muchos desempeñan funciones equivalentes a las de un trabajador, sin contar con las mismas garantías ni con un ingreso que permita sostener su proceso educativo y sus necesidades básicas.
“Nos manifestamos al unísono con el fin de tener un contrato laboral con todas las garantías que esto representa, no un contrato de aprendizaje. Nos consideramos mano de obra calificada para ejercer funciones en las empresas.”, expresó Daniel Prieto, aprendiz representante del Centro Metalmecánico de Bogotá.
En otras regiones, como el Eje Cafetero, Santander y la Costa Caribe también hubo jornadas de concentración en plazas, parques y centros de formación, respaldadas por instructores, familias y ciudadanía que reconoce el valor de la educación técnica y tecnológica.
“Acompaño a los aprendices que defienden derechos fundamentales como el derecho al trabajo y otros que deberían garantizarse en las empresas. El contrato laboral de aprendizaje ya existía. Debemos como pueblo activarnos y apoyar a nuestros jóvenes”: David Martin, instructor SENA.
Estas movilizaciones, lideradas por los mismos aprendices, reflejan una generación que no teme alzar la voz para exigir mejores condiciones. Lo hacen con un propósito claro: construir un futuro más justo para quienes hoy se forman y mañana serán parte activa del desarrollo productivo del país.
“Nosotros merecemos un contrato laboral de aprendizaje justo y digno”, afirmó Daniela López.
El SENA, con su misión de formar talento humano calificado, continúa siendo protagonista en el impulso de nuevas oportunidades para la juventud colombiana. Y hoy, sus aprendices también demuestran que están listos para liderar las transformaciones que necesita el país.