Entre el olor a gasolina, apretar tuercas, engrasar cadenas y completar un excelente mantenimiento de motocicletas se resume un día de trabajo de Marcela Paola Charris. Esta egresada de la Regional Norte de Santander, del programa técnico Mantenimiento de Motocicletas y Motocarros, del Centro de la Industria, la Empresa y los Servicios, se dedica a una tarea no muy común para las mujeres.
Desde hace dos años, esta mujer se dedica a trabajar en una reconocida empresa de venta y mantenimiento de motos, en el barrio Latino de Cúcuta. Logró ganarse un espacio en medio de unas labores que históricamente han sido designadas para los hombres. Justamente, en su formación fue la única mujer que se certificó como técnico.
Con una sencillez y carisma que la destacan en el servicio al cliente, ha logrado romper barreras y se abrirse nuevos caminos. Es justo en el taller de mantenimiento, ajustando su ropa de trabajo y guantes, donde se suma a los esfuerzos de sus compañeros, entre herramientas y las indicaciones concretas para la atención que cada moto necesita.
“Eso me motiva a seguir en lo mío y a enfocarme cada vez más en lo que quiero y lo que me gusta. Mi familia está feliz, porque nunca habían tenido o visto a una mujer en mantenimiento de motos”, explicó Marcela.
Ella tiene claro cada detalle para que una motocicleta funcione correctamente: ajustar la cadena, lubricación, mantener la presión del aire de las llantas, ajustar los frenos, lubricar todas las partes móviles, calibrar y lubricar el embrague, evitando los daños prematuros en las piezas.
No se siente discriminada, por el contrario, sus conocimientos y experiencia la motivan a superarse cada día.
“Ella siempre demostró grandes capacidades y la muestra de esto es que ingresó a esta buena empresa y ha hecho un excelente trabajo”, indicó Pablo Mojica, instructor del programa Mantenimiento de Motocicletas y Motocarros.
Entre tanto, Carlos Arturo Contreras Monroy, director (e) de la Regional Norte de Santander, insistió en que las formaciones que brinda la entidad les permite a los nortesantandereanos tener las suficientes capacidades para su campo laboral.