Desde los 7 años, Fernando Ninco Ortiz, oriundo de Neiva, descubrió su pasión por la cocina, inspirado por las recetas que aprendió de su madre. Las dificultades económicas de su familia, le impidió seguir su sueño de estudiar gastronomía, lo que lo llevó a ingresar a la Policía Nacional, donde sirvió con dedicación durante 22 años.
Tras lograr su pensión, Fernando se estableció en El Bordo, Cauca, junto a su esposa, donde se dedicó a labores agrícolas. Fue allí donde la llegada del nuestra Entidad y el programa Técnico en Cocina le abrió una nueva oportunidad para retomar el camino que siempre había soñado. Para Fernando, cada clase es más que un aprendizaje; es una inspiración renovada. “Mis instructores me han demostrado que nunca es tarde para cumplir los sueños”, afirma con orgullo.
Su proceso de formación no solo ha fortalecido sus habilidades culinarias, sino que también ha despertado nuevas aspiraciones. Junto a dos compañeros del curso, Fernando planea emprender un negocio de condimentos saludables, teniendo como ingrediente estrella el ají, cultivado de manera local.
Nuestra institución se ha convertido en un espacio de motivación y superación para Fernando, quien destaca el valor de una educación accesible para todos. “El SENA incentiva a salir adelante, es un lugar donde no importan las condiciones sociales, la raza o la edad para aprender”, expresa, demostrando que, con esfuerzo y dedicación, los sueños siempre encuentran el momento perfecto para hacerse realidad.