“Este proyecto es de aprovechamiento de lixiviados de los residuos generados en mi municipio para utilizarlos en la fertilización de plantas y cultivos; así minimizamos la contaminación”, explica con admirable seguridad Dairon Jair Inagán, joven participante del simposio, quien con orgullo presento al público el modelo de proyecto estructurado por él y otros estudiantes en la Tecnoacademia de Nariño.
Dairon tiene apenas 13 años y pertenece al resguardo indígena de Males, ubicado en Córdoba, municipio del departamento del sur del país. “Yo me siento un pequeño científico porque cada vez desarrolló más mi capacidad de hacer proyectos y de hablar sobre ellos”, agrega, sin que le tiemble la voz.
A unos cuantos metros de su estand, en el Centro Cultural Comfandi de Cali, Saray Parra, una adolescente de 14 años y quien vive en el corregimiento Las Majaguas, en Sincelejo, le habla sin rodeos a un grupo de personas sobre las bondades del jarabe de ñame que desarrolló con su grupo de la Tecnoacademia de Sucre, como alternativa para endulzar bebidas o preparar postres.
Después de terminar su presentación, Saray recalca que: “Desde que entré a los semilleros de investigación de la tecnoacademia se ha despertado en mi la curiosidad por conocer, por investigar y por innovar; por ir más allá de lo que me rodea y ayudar de esta manera a las personas”.
A estos dos estudiantes de instituciones de educación secundaria, ubicadas de polo a polo en la geografía colombiana, los une su inmersión en el conocimiento, la ciencia y la tecnología a la que pueden acceder mediante las tecnoacademias del SENA, concebidas como espacios donde se promueven las habilidades de comunicación y familiarización con las tecnologías emergentes por parte de niños, adolescentes y jóvenes.
Una muestra de esos beneficios y oportunidades que brinda la Tecnoacademia se presentó recientemente en Cali, gracias al IV Simposio de Innovación e Investigación en Ciencias Básicas y Aplicadas que realizó la Regional Valle, por intermedio del Centro Nacional de Asistencia Técnica a la Industria (ASTIN).
Según Fernanda Hernández, activadora nacional de la Tecnoacademia, en estos escenarios, dijo: “Los chicos y chicas reciben orientación vocacional para apoyar su elección de lo que estudiarán al terminar la secundaria. Por eso potenciamos sus aptitudes y conocimientos en líneas como nanotecnología, biotecnología, ingeniería y diseño, electrónica y comunicaciones, entre otros. Todo ello en sedes físicas o mediante unidades itinerantes que llegan hasta las zonas rurales”.
“En este Simposio contamos con la presencia de 30 de las 32 tecnoacademias del país; así como de 10 instituciones educativas del Valle del Cauca y 218 proyectos de investigación presentados en vivo o bajo la modalidad de poster y ponencias. También tenemos competencias de Lego y robóticas”, añade por su lado la subdirectora del Centro ASTIN, Caroline Perea Cabal.
De acuerdo con la subdirectora, 1.782 aprendices hacen parte de la Tecnoacademia en su departamento, que abarca a siete municipios. La mayor parte de los menores pertenecen a los estratos 1, 2 y 3.
“Es muy satisfactorio ver a los niños y jóvenes centrados en temas de innovación e investigación. Somos la institución de las oportunidades y ustedes son el mejor testimonio de ello, pues hoy podrían estar dedicados a otras cosas y, sin embargo, están aquí, involucrados con el desarrollo científico y tecnológico para proponer soluciones efectivas y sostenibles a problemas reales de nuestra sociedad”, concluye Álex Amed Valencia Rojas, al hablar durante el acto de Apertura del Simposio.
En las tecnoacademias del SENA los estudiantes de instituciones educativas complementan la formación con ejecución de proyectos de investigación y desarrollo experimental que contribuyen al desarrollo social y económico de sus regiones y al Plan de Desarrollo del Gobierno Nacional.